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El té, una bebida que comenzó siendo oriental y hoy es mundial.

set de té para té oriental

Las infusiones eran ya conocidas por nuestros antepasados en la Prehistoria, más como solución medicinal

La más populares, sin lugar a dudas es el te,  que goza de  la mayor aceptación no solo en el mundo oriental.
Desde que en el año 2737 a.C, según cuenta la tradición, el emperador Shen Nung la descubriera de forma casual, ha sido la bebida por excelencia en China.

Luego de muchos siglos llega  a Japón, país que  creó la ceremonia del té que,en la actualidad sigue siendosu tradición , pese a ser uno de los más desarrollados del mundo. Se lo llama  El ‘chanoyu’ que  no es sólo una reunión para tomar una bebida, sino que implica todo un ritual que intenta mantener la armonía y el culto por la belleza  y el buen gusto.

Como se sirve el te?

El té se sirve en un recinto especial, rodeado de jardines y con una importancia fundamental de la decoración y el arte. Asimismo, se debe cuidar  la estética de los utensilios utilizados en esta ceremonia.

El té llegó a Europa en el siglo XVI y los responsables fueron los viajeros holandeses de su extensión al continente americano.

El empuje definitivo a su expansión mundial fue el Imperio Británico, que, durante el siglo XVIII lo popularizó en todas las colonias.
De las tradicionales infusiones a base de hojas, que se mantienen plenamente vigentes, se ha ampliado el consumo gracias a las bolsitas y a otras formas de tomarlo como, por ejemplo, helado.

Las hojas del te

Aunque todas se pueden utilizar para preparar la infusión, las partes que tienen mejores cualidades son los brotes de la planta y las hojas pequeñas.
Las mejores hojas son en este orden
-Las hojas enteras
-Las que están rotas
-Las que se encuentran pulverizadas

Una vez elegidas  las hojas, los pasos que se den en su producción determinarán el tipo de té que obtendremos.

Si se produce la fermentación de forma espontánea, cambiando el color de las hojas desde el verde hasta un color muy oscuro, se logra el té negro que según expertos dicen que es «muy clásico, que lo conoce todo el mundo. Es para disfrutarlo, es muy diurético y estimulante, porque lleva teína»
El té negro puede ser puro o estar acompañado de bergamota, chocolate o cereza, entre otros ingredientes.

Con una semi-fermentación se produce  té azul, «muy digestivo». Si se quiere conseguir té verde, es necesario evitar la oxidación y calentar las hojas. El té rojo se logra con dos procesos de fermentación. Todos estos tipos se elaboran con hojas de té; una excepción a esta norma generalizada la protagoniza el té blanco, derivado de los brotes sin pasar por el proceso de fermentación.

El más consumido tradicionalmente es el té negro, pero «el té verde también se consume muchísimo, igual que el rojo, sobre todo con el ‘boom’ de quitar kilos»,

Una bebida muy saludable
El té tiene una cantidad nada despreciable de antioxidantes, entre ellos, vitaminas y polifenoles.

Además, contiene minerales en abundancia; aunque muchos de ellos como el sodio o el potasio los podemos obtener de otros alimentos, otros como es el caso del manganeso o el selenio, no. Una taza de té cubre la cantidad de manganeso que necesita nuestro organismo cada día.

En general, su consumo puede servir en la prevención del cáncer. El té rojo :depura el organismo, siendo más eficaz cuanto más tiempo tiene el producto; asimismo, «es el más digestivo y quema grasa, quita volumen»

El té verde puede disminuir el riesgo de padecer un infarto y es «antioxidante y anticancerígeno, tiene menos teína que el resto de variedades y quema grasa en la sangre, por lo que ayuda a reducir el colesterol, está comprobado científicamente».
Sirve  también como tratamiento de belleza ya que tiene propiedades beneficiosas sobre la piel.

Es importante tener en cuenta que el té contiene teína, un compuesto parecido a la cafeína, con propiedades estimulantes. En la actualidad encontramos variedades a las que se les ha eliminado este compuesto.

¿Té a granel o en bolsitas?

El té se puede comprar tanto en hojas como en bolsitas. Si se compra en hojas, es importante que éstas tengan los menores fallos posibles. Las bolsitas tienen la ventaja de ser cómodas, ya que basta con calentar el agua e introducir la bolsa durante unos minutos.

La funcionalidad de las bolsitas las hace casi imprescindibles en casi todos los hogares, «la gente a la que le gusta el té y lo empieza a tomar a granel sigue con ello, porque ya conocen cómo puede saber un buen té».

El té debe almacenarse, «en cajas herméticas bien cerradas, y no estar en contacto con la luz, por lo que éstas no deben ser de vidrio, y alejados de olores fuertes».

Distintas formas de hacerlo

Para preparar una buena infusión es conveniente calentar el agua, mediante técnicas tradicionales, no con microondas, ya que no se producen burbujas de vapor.

El utensilio más típico de elaboración es la tetera, si, esa que usan en todas las películas inglesas.

El primer paso es calentar agua. Se vierte un poco en la tetera, para calentar las paredes, y se deshecha.
A continuación se introducen las hojas de té, sobre las que se verterá agua caliente. El paso final es retirar las hojas, que se logra perfectamente con ayuda de un filtro.

Otra posibilidad es introducir las hojas en la tetera dentro de un filtro, con lo que será más fácil elaborar una bebida limpia.

En otros países encontramos otros métodos: en Japón las hojas se colocan directamente en una taza, donde a continuación se añade agua caliente y se remueve con un batidor fabricado de bambú.

Otras formas de tomarlo son helado, una opción muy adecuada en verano, como bebida refrescante o con leche. En este último caso, se vierte leche en la taza y a continuación la infusión. Sea cual sea la forma de preparar el té, los buenos consumidores afirman que no es muy adecuado añadir azúcar, ya que se camufla su verdadero sabor, sin poder llegar a disfrutarlo plenamente.