En la Patagonia, a orillas del lago Nahuel Huapi, nace Valleverde, una pequeña empresa familiar fundada por Francisco Ponzinibbio.

 

Valleverde es parte de los regalos gourmet desde que nació Templura en el 2004. La gran variedad de productos que han desarrollado en este tiempo hace que estén presente en todas nuestras propuestas de regalos que incluyen alimentos diferenciados de calidad y muy buena presentación.

Les presentamos a Francisco: recibido de ingeniero agrónomo, hace más de 20 años se instaló en San Carlos de Bariloche, alquiló un inmueble que tenía cámaras frigoríficas y empezó a prestar servicio de frío para almacenamiento de fruta congelada, truchas, pollos, madurado de bananas, etc. Una vez pasado el desafío de poner en marcha las instalaciones, y adquirido el manejo de la operatoria, se dio cuenta de que le faltaba algo, así empezó a comprar fruta fina y algunos vegetales de la zona y congelarlos. Al transitar una época difícil empezó a trabajar en lo que se llama “IV gama”, vegetales lavados listos para consumir, algunos en bolsas con atmósfera controlada, otros en bandejitas. Verduras para sopa, ensaladas listas, bolsas de lechuga, espinaca, acelga entre otros. Así logró tener un buen espacio en las góndolas, pero pronto llegaría la crisis del 2001.

Es así que, al empezar un proceso de sustitución de importaciones, tenían la oportunidad de reemplazar productos ya existentes que estaban dejando de venderse.

La paciencia, el trabajo duro y la práctica los ayudó a reconocer las oportunidades y estar listos para aprovecharlas. Francisco, junto a su pequeño equipo, decidieron hacer pruebas de ahumado en vegetales, hongos, berenjenas y tomates. Luego afinarían la técnica y se convertirían en un referente en el tema. Hoy Valleverde Patagonia cuenta con una línea de conservas en frasco, otra en latas, una de patés vegetales, una de deshidratados y otra de acetos y vinagres.

    

Proceso de Ahumado y cuidado del medioambiente

Desde que Francisco eligió vivir en Bariloche, un lugar enmarcado en la naturaleza supo que había que cuidarla. “Podemos trabajar sin contaminar, podemos pasear sin ensuciar, podemos envasar sin usar aditivos que en definitiva son compuestos químicos y para producirlos se usó mucha energía y se usó mucha agua, entre otras cosas. Vivimos en un lugar privilegiado y tenemos la planta en la costa del lago con una vista fuera de lo común. No ser cuidadosos con el medioambiente sería no cuidarnos a nosotros mismos”, reflexiona.

A la hora de hablar del ahumado nos cuenta que lo hacen en frío “tenemos un horno donde se disponen los vegetales en bandejas. Por otro lado, tenemos un dispositivo donde se coloca el aserrín húmedo y se lo quema por circulación forzada de aire”. Francisco nos cuenta, además, que la idea es que la combustión del aserrín sea a la menor temperatura posible para que no se volatilicen los compuestos que pudieran llegar a ser perjudiciales para la salud.

      

Asimismo, usan exclusivamente ciprés de la cordillera, una especie autóctona y característica de la zona que tiene muy buen aroma y poca resina “esto es clave, ya que la resina al quemarse genera compuestos no deseables. Por eso maderas como el pino no son recomendables”, explica Francisco.

Expectativas

La experiencia llevo a Francisco a determinar que el consumidor quiere un producto novedoso, exótico, de buena calidad y prácticamente listo para consumir. “Nos gusta creer que hacemos cosas ricas y que la gente nos elije para quedar bien, ya sea regalando o agasajando amigos. Es nuestra fantasía pensar que no hacemos alimentos, sino que fabricamos complementos que ayudan a que una reunión sea un momento especial, distendido y agradable entre amigos, en familia o también solos. Un gusto que uno se da”.

Valleverde Patagonia busca hacer cosas distintas a las que ya existen, diferenciarse por dar la mejor calidad en sus productos, “queremos que nuestros clientes se sientan a gusto comprándonos, que nos conozcan y sepan cómo trabajamos y que no cambiamos nuestra metodología sin avisar. Que tengan la tranquilidad de que no va a haber sorpresas. En cuanto a los consumidores, que al elegir uno de nuestros productos siempre estén satisfechos con lo que compraron y nos recomienden”.

Francisco resume que la intención de Valleverde es ser sinónimo de alimento bueno y saludable y al finalizar la entrevista deja un consejo a los lectores: “Pensar mucho, encontrar lo que lo apasiona y no tener miedo de ir hacia adelante”.